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¿Dónde vivían?
En la literatura del siglo XIX la experiencia de los exóticos españoles jugó también un papel importante. Nunca fueron
realmente considerados como enemigos.
Desde la ciudad de Ringsted se hizo el comentario siguiente:
»En mi pueblo hubo una vida asombrosamente bulliciosa y
agitada mientras los españoles estuvieron allí. El día que se
fueron, el pueblo quedó como vacío y muerto«
Entre los extranjeros había músicos que disfrutaban tocando y, en las plazas de las ciudades, celebraban misas con todo
el vistoso ritual católico. Los curas daneses hablaban un poco en latín con sus colegas españoles y describieron también
su admiración ante la tolerancia de estos últimos aunque fueran capaces de mostrarse «tan vehementes al celebrar la
misa». |