Rasgos característicos. Encuentro entre el norte y el sur

Se cuentan historias de las cocinas danesas en las que el encuentro cultural se hacía muy palpable cuando se servía sopa de pan con cerveza. Por otra parte, se atribuye a los españoles el haber enseñado a los daneses cómo preparar la ensalada. En varios lugares se señalan sitios concretos en los que se había plantado ajo. Se les observaba con un poco de miedo cuando cazaban gatos y pájaros que después freían o cuando invitaban a comer caracoles o ranas en una salsa hecha a base de aceite, viangre y cebolla.

Se seguían las costumbres de los extranjeros con una mezcla de curiosidad y angustia. Fumaban tabaco enrollado en papel y echaban tras de sí las colillas con el papel ardiendo. Su trato con el fuego era totalmente diferente al de los daneses. En una canción de la época se hace referencia a esa colilla que encendió el gran castillo de Koldinghus:

“¡Castillo de Kolding! ¡Casillo de Kolding!
Hay que quemarlo hasta los cimientos
con la cerilla del español y el cigarrillo de su boca”